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Nota de prensa

La Orquesta de la Manzana del Templo:  Una misión musical

Compuesta por instrumentistas voluntarios con alto nivel musical son llamados y apartados en sus funciones como “misioneros musicales”

Cualquiera que haya visto y escuchado a una orquesta profesional estaría de acuerdo en que una actuación musical es una ardua tarea. Desde la armonía de la música a la unidad de movimiento entre las cuerdas y la estética del escenario, los conciertos de una orquesta requieren mucho trabajo, lo cual hace que la Orquesta de la Manzana del Templo, compuesta de voluntarios, sea más excepcional. 

Músicos voluntarios, calidad profesional

La orquesta, organizada en 1999 como conjunto compañero del Coro del Tabernáculo de la Manzana del Templo, está compuesta por instrumentistas voluntarios con alto nivel. Son llamados y apartados en sus funciones como “misioneros musicales”.

Algunos miembros de la orquesta son maestros de música, otros se ganan la vida tocando en orquestas profesionales; incluso hay quienes no viven de la música, pero han mantenido sus habilidades musicales practicando mucho en su tiempo libre. Todos estos músicos son de talla profesional, que pueden ir a un ensayo, tomar sus asientos y empezar a tocar su partitura a primera vista. 

Kathryn Collier, violinista profesional, es uno de ellos. Cuando la orquesta se organizó, ella “ya estaba haciendo bastante con la música”, pero se dio cuenta de que participar en ella era una oportunidad que tenía que aprovechar.

Daron Bradford, clarinetista principal, ha experimentado ese cambio de paradigma. “Tengo algunos amigos que tienen un problema filosófico con la orquesta”, dijo él. “Ellos dicen: ‘¿Por qué debemos hacer esto que hacemos de forma profesional para ganarnos la vida? ¿Por qué debemos hacerlo gratis?’ 

“Esto lo considero como un llamamiento misional, y en realidad creo que no funcionaría si la orquesta cobrara, si [la Iglesia contratara] una orquesta profesional. Creo que ésta es la única manera que funcionaría. Y para mí es muy gratificante”.

Una orquesta en cambio constante
El hecho de que todos los músicos de esta orquesta de talla profesional sean voluntarios es una cosa. Pero la flexibilidad con la que opera la orquesta es otra cuestión. 

La preparación para una actuación se prepara con unos seis meses de antelación. Mack Wilberg, el director de música, determina cuáles son las piezas que interpretará la orquesta, y cuándo. El hermano Anderson entonces mira las piezas para un “servicio” (que podría ser un concierto, gira, grabación, o actuación de Música y palabras de inspiración) y su instrumentación y cuántos músicos hacen falta para cada sección de la orquesta. 

Entonces se pone en contacto con los 170 miembros del grupo y les pide en esencia que “se apunten” para tocar en varios servicios. (Una orquesta completa requiere normalmente de 85 a 90 músicos, pero eso puede variar, dependiendo de la pieza musical.) De manera que la orquesta que toque un concierto un sábado por la noche, puede o no constar de los mismos músicos que tocarán en Música y palabras de inspiración el domingo por la mañana. Sólo en marzo de 2011, La Orquesta de la Manzana del Templo tocó en 20 servicios.

“Los músicos entran y salen”, dijo el hermano Anderson, refiriéndose a la naturaleza transicional de los servicios. “Algunos son parte central y tocan cada semana. Otros vienen cuando pueden. Pero cuando los músicos se apuntan, vienen. Ellos tienen que venir. Esa es una de las cosas asombrosas de este grupo: son leales. Están dedicados a su llamamiento. Harán lo que sea por estar aquí. No creo que haya nada que se asemeje a esto en el mundo, en cuanto a la Iglesia o a la música”.

En los casi 12 años de existencia de la orquesta, aproximadamente 350 músicos han demostrado esa lealtad.

Debido a cómo está establecida la orquesta, los músicos que la componen no tienen la oportunidad de ver las partituras por adelantado ni practicarlas en casa. Un ensayo y una actuación son realmente las únicas veces que los miembros de la orquesta verán y tocarán la música, de modo que todos tienen que poder tocar la partitura a primera vista. 

La obra detrás del escenario
Los músicos no son los únicos que dan de su tiempo y conocimiento. Bibliotecarios de música, tramoyistas, chóferes de camiones y otros, ayudan a que las actuaciones sean un éxito. 

Bob y Gloria Campbell, quienes se conocieron hace 50 años en la orquesta de BYU, han servido como bibliotecarios de música en la orquesta desde 2003. Aprovechando su experiencia musical, tanto en la Iglesia como profesionalmente, el hermano y la hermana Campbell sirven a la orquesta, tomando las partituras de la biblioteca, asegurándose de que estén en orden, dando la pieza al músico que debe tenerla, y archivándolas una vez concluido un servicio. El hermano Campbell también toca en la orquesta y es jefe de la sección de percusión. 

Aunque todos los miembros del Coro del Tabernáculo de la Manzana del Templo reciben la misma partitura, los miembros de la orquesta tiene diferentes partes para tocar. Los Campbell distribuyen la música en “orden de partitura”, comenzando con las flautas, pasando por los demás instrumentos hasta los de sonidos más graves. También se aseguran de que la partitura para la sección de cuerdas esté arqueada o marcada, para que los músicos hagan énfasis en las notas correctas.

Alex Morris sirve como director de escena para el Coro del Tabernáculo de la Manzana del Templo, el cual incluye al Coro, la Orquesta de la Manzana del Templo, La Coral de la Manzana del Templo, y las Campanas de la Manzana del Templo. Él es el responsable de la logística de dicha organización, desde coordinar el montaje de la orquesta, incluido el montaje en el escenario de varios instrumentos de percusión, para facilitar las necesidades del director, como mover un instrumento que vaya a destacarse en una función.

El hermano Morris trabaja con un equipo de 10 personas, quienes han sido llamados y apartados en sus funciones, como él. Él asiste a cada servicio, trabajando no sólo con el director sino también con aquellos que coordinan la logística de la transmisión.

“Cuando eres parte de dicha organización y ves la inercia de todo ese grupo de gente justa transmitiendo su espíritu al mundo de esa forma, es suficiente recompensa el estar detrás del escenario y formar parte de ella”, dijo él. “Es un gran esfuerzo, pero es una gran bendición que yo tenga un firme testimonio de la misión de la organización del coro. Ellos atenúan el horrendo ruido del mundo hoy al producir un sonido positivo. Damos el máximo de nosotros mismos para cualquier cosa que esa misión incluya”.

Podrá encontrar mayor información sobre la Orquesta de la manzana del Templo aquí.

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