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Equipo médico capacita a parteras indígenas en reanimación neonatal

Equipo médico capacita a parteras indígenas en reanimación neonatal

 

Como parte del esfuerzo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos Días, para reducir la mortalidad infantil en remotas zonas del mundo, un selecto equipo médico viajó a Guaranda, Ecuador, para un proyecto de Resucitación Neonatal.

Parteras, obstetras y enfermeras recibieron durante dos días, una  capacitación intensiva sobre resucitación neonatal, organizada por el Dr. Frank Bentley y un equipo especializado de médicos y enfermeras seleccionados de diferentes partes de EEUU.

El Dr. y la hermana Bentley han sido llamados como especialistas en resucitación neonatal por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos Días, y han viajado a lo largo y ancho del mundo para dirigir estas capacitaciones para el personal médico en los países menos desarrollados.

La localidad de Guaranda, en Ecuador, está ubicada en la base del Chimborazo, el tercer volcán más alto del mundo, esta comunidad está rodeada por villas indígenas   extremamente pobres. La zona tiene entre 3% y 5% de mortalidad infantil, pero en los pueblos más remotos del sector, esta estadística es más alta. Es difícil determinar los porcentajes exactos porque los inventarios de mortalidad no se registran.

El ministerio local de parteras comunitarias de salud, invitó a las comadronas de estos pueblos aislados a participar en el segundo entrenamiento básico  para aprender a ayudar a respirar a los bebés. Estas parteras jamás han sido capacitadas en ningún tipo de entrenamiento y generalmente han aprendido de sus madres como ayudar en el nacimiento de los niños de la comunidad.

Una de ellas es María Luisa Guaquipana de Caseyche, ha sido partera por más de 20 años,  contó que la profesión la aprendió de su madre, cuando la acompañaba, ambas a caballo, por las comunidades más remotas y veía como su progenitora ayudaba a  nacer a los bebés.

Las técnicas han pasado de generación en generación. Debido a lo remoto de las comunidades, rara vez incluyen en su trabajo los beneficios de los avances médicos en el cuidado neonatal.

Cuando preguntamos cómo resucitan a un recién nacido, ellas respondieron que generalmente colocan dos gotas de agua caliente en su lengua con la espera de una respuesta. Sin equipo médico alguno, y carente aún de los servicios más básicos como electricidad y agua potable, estas parteras hacen lo mejor  que pueden, sin embargo, el resultado es un alto porcentaje de mortalidad en las comunidades indígenas.

Un grupo de más de 50 de estas parteras indígenas llegó después de un viaje en autobús de más de tres horas de sus comunidades. Todas vestían sus ropas nativas y vinieron preparadas para  mejorar en sus habilidades, algo  inusual, ya que la mayoría de las comunidades nativas  son muy desconfiadas de la medicina occidental.

Dr. Bentley mencionó que en todos los cursos de formación que ha dirigido alrededor del mundo, nunca han sido capaces de convencer a un grupo de nativas  para asistir a un entrenamiento. "La presencia de estas parteras  hará que la tasa de mortalidad de los recién nacidos se reduzca  mediante la aplicación de las técnicas que se enseñan aquí y esto hace que su largo viaje valga la pena".

El equipo de reanimación neonatal del Dr. Bentley fue directo al trabajo, y a través de ejercicios didácticos y prácticos; las parteras demostraron una capacidad excepcional para aprender y aplicar las enseñanzas. Estaban ansiosas y entusiasmadas con lo que habían aprendido. Cuando se les presentó aparatos básicos de reanimación neonatal, las participantes inmediatamente querían saber cómo podían recibir este tipo de herramientas.

Afortunadamente, la Iglesia dona grandes cantidades de este tipo de equipos a los participantes de estos cursos de formación, así como equipo de médicos y hospitalarios mucho más sofisticados, todos los cuales se utilizan para reducir la mortalidad infantil en países como Ecuador.

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