Nota de prensa

El arte de decir sí

A veces vacilamos porque dudamos de cuánto bien realmente podemos lograr

La cantidad de buenas causas en el mundo y la diversidad de necesidades que deben atenderse superan con creces nuestras capacidades para dar, incluso para los más generosos entre nosotros. Y hay sabiduría en la advertencia contra asumir demasiadas obligaciones. No podemos decir sí a todos los necesitados.

Por otro lado, debemos tener cuidado de no crear el hábito de decir que no. La mayor parte del bien en este mundo es realizado por personas que hacen sacrificios. Si cuidamos demasiado nuestro tiempo y energía, perdemos las dulces experiencias que solo se encuentran en el servicio de los demás.

Una mujer esperaba en el hospital a su pequeña hija que ingresó para someterse a una cirugía mayor, y su ansiedad era casi abrumadora. Solo cuando comenzó a acercarse a otras familias que estaban allí para consolarlas, encontró su propia comodidad.

Los estudios han demostrado que la ayuda y el altruismo en realidad reducen el estrés e incluso nos ayudan a vivir más tiempo. Al dedicar un poco de nuestro tiempo, salimos adelante, nos conectamos con los demás, vemos nuestros propios problemas desde una perspectiva más amplia y nos sentimos mejor con nosotros mismos.1

Y, sin embargo, si preguntáramos a las personas generosas por qué sirven tan desinteresadamente, generalmente no explican que lo hacen porque quieren vivir más o mejorar su calidad de vida. No ven el servicio como si fuera una inversión financiera, y no dicen que solo dan si los dividendos a largo plazo superan los costos. Más bien, dan porque es lo correcto.

 A veces vacilamos porque dudamos de cuánto bien realmente podemos lograr. Pero como dijo el Apóstol Neal A. Maxwell, "Dios no comienza preguntándonos sobre nuestra capacidad, sino solo sobre nuestra disponibilidad, y si luego demostramos nuestra confiabilidad, ¡aumentará nuestra capacidad!" 2

Podemos comenzar con algo tan pequeño como ofrecer nuestro asiento a una persona mayor, dejar que alguien nos pase en la fila o agradecerle a alguien por el trabajo que realiza. Sí, hay un costo en tiempo y energía, pero ¿no es por eso que nos dieron tiempo y energía en primer lugar, no para acumularlo sino para compartirlo? Como dijo una vez una persona generosa, "es solo en la entrega de uno mismo a los demás que realmente vivimos" 3.

1. Consulte "Hacer el bien te hace bien", Fundación Salud Mental,                                 mentalhealth.org.uk/publications/doing-good-does-you-good.

2. Neal A. Maxwell, "Es el servicio, no la posición, lo que cuenta", Liahona, Julio de 1975, pág. 7.

3. La sabiduría de Ethel Percy Andrus, de Dorothy Crippen (1968), 117.

Fuente: Música y Palabras de Inspiración (The Music and the Spoken Word)

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